Políticos en Twitter, ¿peligro de perder tiempo y reputación?
Escrito por @javig el Marzo 18, 2010.
El diputado laborista inglés Martin Salter publica en su blog en el Telegraph inglés una completa reflexión cuyo titular es bastante negativo y desmotivante en el uso de Twitter por políticos. Su post se titula “Los
políticos que usan Twitter pierden tiempo y ponen en peligro su reputación”.
Uno de sus principales argumentos es el hecho de que al condensar la información en 140 caracteres, hay peligro de que el resultado, el tweet, pueda ser malinterpretado y a partir de ahí perder reputación. En política, una mala frase puede ser bastante negativa, malinterpretada por los políticos y medios de comunicación contrarios puede hacer perder mucha popularidad a un político. En otro punto menciona que no porque se les siga a un político, refiriéndose a followers, se tiene que estar de acuerdo con él, y que algunos de sus seguidores pueden ser precisamente rivales esperando ese “momento gafe” que haga que se le pueda atacar.
Con todo el respeto a su opinión, basada en su experiencia y en sus observaciones, estoy en contra de sus argumentos.
Twitter para un famoso (artista, político, etc.) es un escaparate público con bastante notoriedad y muy seguido además de por fans y seguidores, por el periodismo, con lo cual si eres una persona pública, debes saber a lo que te enfrentas, y que no es ni más ni menos a que estás dando algo a conocer al público. Cuando reviso noticias sobre Twitter, siempre aparecen unas cuantas sobre tal o cual famoso que ha dicho esto en Twitter, publicado tal fotografía… y con un simple tweet da para artículos completos sobre él en medios digitales.
En política, y bajo mi punto de vista (ni me dedico, ni estoy afiliado a partido alguno) lógicamente hay que ser mucho más cautos, y si no se sabe, hay que buscar ayuda experta, bien en el propio partido político, o bien contratándolo. Twitter es rápido, muy rápido y eso tiene como “peligro” el ser impulsivo y no pensárselo dos veces antes de enviar un tweet. Una vez enviado, siempre se puede eliminar y enviar otro más recapacitado, o un segundo tweet aclaratorio. Las malas interpretaciones en política son, digamos, gajes del oficio así que no se perderán muchos votos por un tweet.
Pero el señor Salter se fija sólo en los peligros (que no me parecen tales) y no en las ventajas que puede tener Twitter para el político en cuestión. Para mí las principales son la cercanía, y la transparencia. Cercanía porque es posible que gracias a Twitter pueda aunque sea leer lo que le pongo en un @mention, aunque luego él no estén de acuerdo a lo publicado o no sirva para nada, pero siempre es una manera de sentirlo más cercano. Y la transparencia es que puedes llegar a saber mucho más de ese político, lo cual da una mayor implicación con él, afinidad, valorar más su trabajo, y quizá, posiblemente, de ahí surja un voto e incluso recomendación de voto a allegados.
Eso en el caso de que
el político sea activo en Twitter de forma constante y participativa y no sólo ocasionalmente, que lance tweets y no responda ninguno (como el señor de la izquierda, el actual lehendakari Patxi López), y si se me apura, de que sea el mismo político el que lleve su cuenta y no como sucedió a la supuesta tuitera Rosa Díez, fundadora y líder del partido español UPyD, quien fue “pillada” tuiteando en su cuenta a la vez que estaba en directo en televisión sin estar tuiteando realmente, tras lo cual tras el revuelo, su cuenta desapareció de Twitter. En este último caso, se soluciona con un buen asesoramiento. El caso de Patxi López es más de que apueste realmente por participar de verdad con otras personas en Twitter, sin leer tweets ajenos ni mucho menos responderlos, y no sólo servir como promoción.
Creo que hay unos cuantos políticos españoles (que es lo que conozco) en Twitter que saben muy bien lo que hacen y por qué utilizan Twitter, y dudo estarían de acuerdo con el artículo del laborista inglés.











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